DEUDADIGITAL

¿Es la Deuda Digital un obstáculo para el éxito de la Transformación Digital?.

Diciembre 5 de 2019

Por: Carlos Parisca

Gerente Comercial

Si usted es un CIO o trabaja en la dirección de TI de su organización, sabe mejor que nadie lo que ha significado la deuda tecnológica como obstáculo en sus procesos de transformación empresarial, sin importar qué tanto hayan trabajado con la Dirección General para lograr la voluntad corporativa de hacerlos.

Definir la deuda tecnológica no es cosa sencilla. La mayoría de los CIOs la definen como la suma de todo aquel mantenimiento pendiente que debía haberse realizado a lo largo de los años. Ello se extiende al hardware, software, integración, redes, seguridad. A esto podríamos agregar las implementaciones, migraciones, actualizaciones, pruebas, procesos y la obsolescencia misma del lenguaje de programación (COBOL vs. Java).

No es sorprendente entonces que haya un consenso generalizado sobre los desafíos que plantea la deuda tecnológica, de cara a los proyectos de transformación en la organización. Los resultados de un estudio de desacoplamiento digital de Accenture es contundente:

  • El 83% de los encuestados cree que la deuda tecnológica es responsable en gran medida del aumento de los costos de TI de su organización
  • El 80% cree que la deuda tecnológica de sus sistemas legados limita severamente su capacidad de aumentar o mejorar estos sistemas
  • El 81% cree que la deuda tecnológica en sus sistemas legados debe remediarse antes de iniciar iniciativas de transformación digital

La Deuda Digital como barrera para la transformación

Teniendo en cuenta lo anterior, ¿será que por no invertir a tiempo en la actualización de sus sistemas legados, puede afectarse su capacidad para avanzar en la Agenda de Transformación Digital? Si bien mantenerse actualizado puede parecer de menor prioridad, en la medida que el avance de las tecnologías se sitúe en el plano principal, las decisiones que tome ahora sobre sus inversiones en sistemas legados podrían afectar drásticamente el futuro de su organización de TI. Las demoras en la toma de decisiones para actualizar la base tecnológica, van creando a su vez lo que llamamos «Deuda Digital».

Por ejemplo, tal vez su sistema ERP esté algunas versiones detrás de lo último en el mercado, o quizás tan atrás que no haya una ruta de actualización sencilla, o en el peor de los casos, no esté disponible. A medida que se acumula este «gasto por ejecutar» en los sistemas legados, se va creando deuda digital.

Así mismo, la Deuda Digital también puede se puede adquirir inadvertidamente al invertir en aplicaciones o sistemas no alineados con la arquitectura empresarial, debido a las presiones del negocio o al permitir que el usuario final sea quien adquiera directamente la tecnología (Shadow IT). Estas decisiones de compra generan mayores costos de TI en el largo plazo y agregan más Deuda Digital, pero sin que los negocios se vuelvan responsables de pagar por ella.

Esta deuda es tan mala, que en algunos casos se están creando «áreas de responsabilidad digitales» de la función de TI, enfocadas en atender estas deudas e incapaces de avanzar, porque se mantienen constantemente pagando los intereses de su deuda. Además, la Deuda Digital reduce el presupuesto de TI para la innovación, para apoyar el desarrollo de nuevos modelos de negocio.

Estrategias para mitigar el impacto

Como toda deuda, la Deuda Digital tiene un precio y este se traduce en un costo de oportunidad para los negocios, al impedirles evolucionar a las demandas cada vez más exigentes de sus clientes. Por ende, acumular Deuda Digital afectará los costos de la operación en el tiempo.  Cada minuto que su equipo de soporte se dedica a corregir errores, es un minuto que podría gastarse en desarrollar nuevos productos, expandirse a nuevos mercados y agregar valor real al negocio.

Hay dos enfoques asociados con el pago de la Deuda Digital. Como en las finanzas, el primer paso siempre será saber en dónde estamos parados. La solución comienza con tener visibilidad de los problemas de calidad y arquitectura que se vienen. Una vez que sepa el alcance de su deuda, describa el impacto potencial de estos problemas para determinar la magnitud y prioridad del gasto en TI.

Si los tomadores de decisiones se dan cuenta que la Deuda Digital puede causarles una afectación futura en sus sistemas críticos, es más probable que asignen fondos para la remediación. Es por ello que conviene convertir la realidad de la Deuda Digital en una métrica de la que su organización de TI sea consciente, no solo en la planificación y control del presupuesto, sino también en la entrega de los proyectos.

La segunda consideración aborda la gestión de la Deuda Digital. A su vez, habría un par de formas de hacer este abordaje:

  1. Haciendo un gran esfuerzo, generalmente más costoso, que intente solucionar todo de una vez, o
  2. Mediante un enfoque selectivo para reducir sistemáticamente la acumulación de deuda digital

Considere una estrategia de reducción progresiva de su Deuda Digital para los próximos años, para ayudarlo a alcanzar sus objetivos estratégicos. Este ejercicio lo ayudará a identificar y priorizar los componentes de su arquitectura que deben actualizarse. Y a medida que evalúa cada una de sus plataformas, considere también otros modelos tecnológicos, como los modelos «As-a-Service», que podrían ayudarle a reducir deuda de hardware, licenciamiento, software, desarrollo, capacidad interna y soporte.

Para apoyar la agenda de Transformación Digital, es necesario tomar decisiones informadas que permitan pagar la Deuda Digital lo antes posible e implementar estrategias que permitan sustituir costos, para que se materialicen las principales promesas de la transformación digital.

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